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“El narrador de cuentos y el silencio de los ¿inocentes?”

Agosto 20, 2015
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En noviembre pasado y durante una reunión informal, le hice una pregunta al electo alcalde David Cornejo Chinguel (DCCh),: “siempre me  ha llamada la atención las canciones que como mensajes, daba el colegio Mejía Baca. Sabía que la música, correspondía a una canción popular, pero me llamaba la atención la letra. Quién las hacía”, le pregunté y su respuesta me sorprendió, por su contundencia, “Yo”.  Así que el hombre no solo era un empresario de la educación  progresista, sino que también poseía la sensibilidad e imaginación del poeta. Aunque no podría definir si es seguidor de Erato, o de Urania.

El paso de los meses en éste año, me fueron confirmando, lo que observé desde sus primeras apariciones públicas como como alcalde electo. Desde el show, que armó en el local de los Ingenieros, para presentar a los funcionarios de la “cultura de la benignidad”, en donde habló poco más de una hora, a muchos de los presentes, no les quedó duda, que estábamos frente a una persona, con un incontenible afán de demostrar que era un orador de polendas y que sin necesidad de tener un discurso escrito, podía transmitir su mensaje sin perder el hilo.

Decía Winston Churchill, que sus discursos que le exigían mayor preparación, eran cuando le daban tiempo limitado para hablar. Y es verdad, todos aquellos que deben hacer uso de la palabra y no les controlan el tiempo, producen  estos  efectos mientras hablan. Durante los primeros cinco minutos, tienen toda la atención de los oyentes. En los  siguientes cinco, la gente empieza a pensar en otros  tipos de asuntos que les interesan, o les preocupan. Y en los siguientes cinco, la gente empieza a pensar y en mascullar, “A qué hora acaba…”.

Al alcalde de Chiclayo, poco le importan esos últimos cinco minutos. Cuando él arranca a hablar, se parece a un camión bajando de la sierra, al que se le han vaciado los frenos. No lo para nadie. Y entonces la inspiración poética  queda de lado y aparece la imaginación frenética del fabulador, preocupado por demostrar que su cerebro es una catarata de nuevas ideas, que son disparadas por su boca, casi como si a un mono le dieran una metralleta cargada de balas.

Una de sus primeras acciones, como fabulador, fue justamente en esa presentación de sus funcionarios en diciembre del año pasado. “Estamos presentando con anticipación a los ciudadanos que estarán a cargo de la gobernanza de la ciudad. Lo hacemos desde ahora, para que la ciudadanía los conozca y sepan de su honestidad”, decía un exultante Cornejo. Todos suponíamos que previo a la presentación cada uno de los colaboradores tendrían que haber pasado por algún tamiz, que lo convencieran de su honestidad a él.

Sin embargo, sabemos en que terminaron. Uno ni siquiera llegó a ocupar su cargo por problemas judiciales. Otro salió en medio del primer escándalo de la nueva gestión y el tercero se fue a mediados de marzo, después de haber estado en el cogollo cornejista. Escribía así DCCh, su primer cuento.

Pero ese mismo día, nos dijo a todos: “Quiero mencionar la creación de la “Nueva Guardia Municipal Urbana”, destacando que esa unidad se encargaría de brindarnos seguridad y orden. “Se respetarán las normas municipales y se erradicarán todos los actos que hicieron de la cultura de la perversión el sino de Chiclayo”. Casi 8 meses de gestión y de la Nueva Guardia, ni la tos. Segundo cuento.

“Desalojo con orden y con oportunidades”,les dijo a finales de enero, DCCh, a los ambulantes del mercado Modelo y prosiguió eufórico: “No se trata de desalojar por desalojar, estamos recuperando el orden y vamos a llevarlos a otras zonas desocupadas. Buscamos consensos y mejores oportunidades”. Unos días después el regidor apepista, declaraba que: “400 o quizá 500 comerciantes serán ubicados a partir del 9 de febrero en el Mercado del Pueblo”. Bueno estamos agosto y el mismo regidor ha dicho, que probablemente a fines de setiembre, se les reubique a casi 1,000 comerciantes. Tercer cuento.

Pero su febril imaginación, lo llevó a abrir un nuevo frente de lucha. El objetivo: el hospital de la Solidaridad. “Es una sinvergüencería que intenten quedarse, es lamentable lo de los funcionarios del SISOL. Ellos no tienen corono, no se merecen estar acá. En un mes tienen que salir”. Era el 11 de marzo del 2015. Cinco meses después el hospital sigue allí, por decisión judicial. El Paseo de los Héroes, en planos y maquetas. Un arbitraje en la Cámara de Comercio de Lima, y un par de denuncias penales sobre Cornejo. Cuarto cuento.

Un día después, es decir el 12 de marzo, Cornejo, creyendo seguramente que era una especie de ‘Cruzado’ moderno, decidió enfilar sus baterías sobre el club Juan Aurich, a quién en el siglo pasado, se le había considerado “Patrimonio Deportivo de Chiclayo” y muy convencido de la bondad de su decisión dijo: “El Aurich tendrá que salir de la Videnita, porque vamos a construir allí el Palacio de los Deportes. Vamos a recuperar el espacio para administrarlo de manera adecuada”. Cinco meses después el Aurich sigue entrenando en el complejo. Cornejo ya no habla del tema y Ruperto Castellanos, que dijo que el Aurich no pagaba impuestos, se olvidó de cobrar. Quinto cuento.

Dicen los que saben, que el nombre David, significa: ‘el elegido’.Me pregunto, si acaso nuestro DCCh, se sentirá así. Un ‘iluminado’, un ‘predestinado’ y entonces pretende que sus ideas y palabras sean sacrosantas. Que nadie las discuta, que nadie se atreva a contradecirlo, porqué la ira de Dios, puede caer sobre ellos. Y entonces atemorizados, prefieren quedarse callados y convertirse en parte del decorado del Concejo. Hay un detalle común, entre todos los 9 regidores de APP, manifestado en las hojas de vida de cada uno, presentadas al Jurado Nacional de Elecciones. Ninguno registro, ni ingresos, ni propiedades, ni por supuestos, deuda alguna. Acaso ‘el elegido’, habrá dado la disposición Si fuera así, entonces estaríamos ante un Sexto cuento.

Elvis Bustamante Tarrillo, es el regidor No. 6 de la lista apepista. Nació en el distrito de La Ramada, Cutervo, Cajamarca. Es relacionista industrial y sociólogo. Trabaja como Consejero Familiar. Juan Carlos Pérez Bautista, es el regidor No. 7. Nació en La Peca, Bagua, Amazonas. Es psicólogo egresado de la USS y trabaja en esa universidad desde que egresó en el 2007. Es magister en Psicología Clínica y de la Salud. Hace un tiempo fue entrevistado por el colega Carlos Fernández Lazo y a una pregunta tuvo una respuesta de antología,: “cómo pueden decir que las obreras de Chiclayo son pobres, cuando tienen a sus hijos estudiando en el Pardo y usan carteras de marca”.

Octavio Romero Romero, es el regidor No. 9. Nació en el distrito de Llapa, San Miguel, Cajamarca. Es comerciante, propietario de una empresa de inversiones. Los tres tienen una actuación muy similar. Son espectadores.  Disciplinados y reverentes a lo que decida el alcalde. Sin ningún tipo de iniciativa, por lo menos hasta ahora. Mi amigo Ángel Vallejo, se lamenta que no quieran ir a su programa para entrevistarlos. La pregunta es, ¿por falta de capacidad o por orden superior? En ambos casos una vergüenza.

Tengo que referirme a la chiclayanaLiliana Barrantes Piscoya, la única dama de la lista de mayoría. Una joven mujer, valiente y luchadora. Es posible que después de lo que lean, la vuelvan a atacar, como lo hicieron algunos de sus colegas, cobardemente. Hubo allí, uno que quiso cargarle una mochila, por el tema del hermano, implicado en el caso de Torres Gonzáles. Me imagino que esa situación habrá golpeado muy fuerte a su familia, pero acaso es responsable Liliana, de lo que hizo o no, su hermano. Cornejo convocó a Barrantes Piscoya, porque la conocía como una perseverante dirigente en la lucha por la Seguridad Ciudadana y como un día me dijo “confío en que hará un gran papel”.

Y en medio de todo y viendo lo que está pasando en su gestión, el alcalde, no debería sentirse decepcionado. Por lo menos hay una voz, que intenta y quiere decirle, “baja de la nube”. “Estamos cometiendo errores”.  “No seas soberbio” y haciendo una dupla con lo que en su momento del dijera a Cornejo, el Gobernador Humberto Acuña, “No hables tanto”.

Pero el hombre es así. Poeta y fabulador. Cacareador  y soberbio. ¿Podrá cambiar?, dependerá de él y de sus consejeros, pero mientras tanto siento que estamos ante ‘El narrador de cuentos y el silencio de los ¿inocentes’

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