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La China de PPK

Junio 30, 2016
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No. No es la 鈥淐hina鈥 sobre la que probablemente est谩n pensando nuestros lectores. Y, claro, tampoco la 鈥淐hina鈥 es china (como con justa raz贸n se quejaron muchos chinos nacidos en el pa铆s asi谩tico y peruanos descendientes de chinos). No es la 鈥淧elona鈥 como ahora --felizmente para los chinos--, se le dice.

Hablamos de la Rep煤blica Popular China o simplemente China, el pa铆s m谩s poblado del mundo, con 1,300鈥000, 000 de habitantes en aproximadamente 9,6 millones de km虏, y la primera potencia econ贸mica mundial, a la que el presidente electo, Pedro Pablo Kuczynsky, quiere visitar. Lo ha aludido en campa帽a, en el debate y luego tras ganar la competencia electoral.

El 2005 el periodista Andr茅s Oppenheimer public贸 el libro 鈥淐uentos chinos. El enga帽o de Washington, la mentira populista y la esperanza de Am茅rica Latina鈥. Lo le铆 con fruici贸n cuando el 2007 postul茅 y gan茅 el Concurso Nacional de Periodismo 鈥淗istorias de 脡xito: el Per煤 no est谩 para Cuentos Chinos鈥, del Grupo Gloria y la Confederaci贸n Nacional de Instituciones Empresariales Privadas (CONFIEP).

En su primer cap铆tulo, Oppenheimer dice: 鈥淯no tiene que viajar a China, en la otra punta del mundo, para descubrir la verdadera dimensi贸n de la competencia que enfrentar谩n los pa铆ses latinoamericanos en la carrera global por las exportaciones, las inversiones y el progreso econ贸mico. Antes de llegar a Beijing, hab铆a le铆do numerosos art铆culos sobre el espectacular crecimiento econ贸mico de la Rep煤blica Popular China y de otros pa铆ses asi谩ticos como Taiwan, Singapur y Corea del Sur. Y estaba asombrado de antemano por el 茅xito chino en sacar a cientos de millones de personas de la pobreza en las 煤ltimas dos d茅cadas, desde que el pa铆s se hab铆a abierto al mundo. Sin embargo, nunca imagin茅 lo que ver铆a, y escuchar铆a, en China鈥.

Oppenheimer compar贸 entre lo que se ve铆a en China y lo que ocurr铆a en Am茅rica Latina. Entonces, Venezuela acababa de cerrar por tres d铆as los ochenta locales de McDonald鈥檚, por presuntas infracciones impositivas, mientras esta empresa se expand铆a en China y anunciaba su aumento a seiscientos locales.

All铆 se encontr贸 con un pragmatismo a ultranza y una determinaci贸n de captar inversiones para asegurar el crecimiento a largo plazo. Dice en su libro que mientras Ch谩vez recorr铆a el mundo denunciando el 鈥渃apitalismo salvaje鈥 y el 鈥渋mperialismo norteamericano鈥, y recibiendo ovaciones en los congresos latinoamericanos (Maduro hoy), los chinos daban la bienvenida a los inversionistas norteamericanos, ofreciendo facilidades econ贸micas y promesas de seguridad jur铆dica, aumentando el empleo y creciendo sostenidamente a tasas de casi el 10 por ciento anual.

Ahora, China es se帽alada como una nueva superpotencia emergente, al destacar que su r谩pido progreso econ贸mico, su poder铆o militar en crecimiento, su enorme poblaci贸n y el incremento de su influencia internacional, son signos de que jugar谩 un papel global prominente en el siglo XXI. Otros, sin embargo, previenen que las burbujas financieras y el desajuste demogr谩fico pueden enlentecer o incluso detener el crecimiento de China a medida que el siglo progrese. Algunos autores tambi茅n cuestionan la definici贸n de 鈥渟uperpotencia鈥, y argumentan que su gran econom铆a por s铆 sola no ser铆a suficiente para calificarla como superpotencia, y hacen notar que carece de la influencia militar y cultural de Estados Unidos.

China es uno de los pocos estados socialistas que quedan en el mundo. Su forma de gobierno ha sido descrita como comunista y socialista, pero tambi茅n como autoritaria y corporativista, con fuertes restricciones, especialmente en el libre acceso al Internet, las libertades de prensa, de reuni贸n y de culto, el derecho a tener hijos y la libre formaci贸n de organizaciones sociales. Se mantiene a煤n un discurso marxista-leninista para justificar la dictadura de partido 煤nico, pero en la pr谩ctica est谩n llevando la mayor revoluci贸n capitalista de la historia universal.

Despu茅s del XVI Congreso del Partido Comunista de 2002, que acord贸 鈥渄eshacerse de todas las nociones que obstaculizan el crecimiento econ贸mico鈥, el pragmatismo ha reemplazado al marxismo como el valor supremo de la sociedad. Y, aunque a muchos nos repugnen los excesos del sistema chino y no quisi茅ramos trasplantar ese modelo a Am茅rica Latina, no hay duda de que la estrategia ha logrado reducir la pobreza en ese pa铆s.

Del libro llam贸 mi atenci贸n las entrevistas del periodista con funcionarios, acad茅micos y empresarios en la capital china. Sobre todo cuando entrevist贸 a los m谩ximos expertos en Am茅rica Latina que 鈥搒entados al lado de la bandera roja y profesando fidelidad plena al Partido Comunista鈥 se帽alaban que los pa铆ses latinoamericanos necesitaban m谩s reformas capitalistas, m谩s apertura econ贸mica, m谩s libre comercio y menos discursos pseudorrevolucionarios.

Uno de ellos le dijo que uno de los principales problemas de Am茅rica Latina era que todav铆a segu铆a creyendo聽 en la teor铆a de la dependencia, el credo econ贸mico de los a帽os sesenta seg煤n el cual la pobreza en Latinoamericana se deb铆a a la explotaci贸n de los Estados Unidos y Europa. En China, el Partido Comunista hab铆a dejado esta teor铆a hac铆a varias d茅cadas, convencido de que China era la 煤nica responsable de sus 茅xitos o fracasos econ贸micos. 鈥淓charles la culpa a otros no solo era err贸neo, sino contraproducente, porque desviaba la atenci贸n p煤blica del objetivo nacional, que era aumentar la competitividad como herramienta para reducir la pobreza鈥.

Eso, hace 11 a帽os. Hoy, ya sabemos c贸mo est谩 China. 驴De d贸nde procede el celular que tienes a la mano, la radio o grabadora digital, el reloj de pulsera o peque帽o instrumento electr贸nico del que te jactas, si no es de China?

Creo que PPK sabe de lo que habla. China sigue yendo para arriba. Debe haber alguna manera de imitarlo, en lo econ贸mico, digo. Y en la forma de salir de la pobreza.

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