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La Fachse y el arte de enseñar y aprehender

Julio 20, 2016
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Pocos conocen la historia anterior a la creación de la Facultad de Ciencias Histórico Sociales (Fachse) de la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo, que acaba de celebrar su trigésimo segundo aniversario. Es decir, no solo son 32 años formando profesionales. Son muchos más. Lamentablemente, no los recuerda la historia oficial.

Lo rememoro porque fui protagonista de esa historia universitaria, en la entonces Universidad Nacional de Lambayeque.

Nuestra universidad nació por Ley Nº 14052 del 1 de abril 1962, con sede en Chiclayo, por iniciativa parlamentaria del ex diputado Genaro Barragán Muro, que insistió en la obligatoriedad de fomentar la enseñanza en su grado superior en el Departamento de Lambayeque. Aquí solo existía la Escuela Nacional de Agronomía de Lambayeque (funcionando desde el 18 de marzo 1960. Un año después se la elevó de categoría, creándose en la Ciudad Evocadora la Universidad Agraria del Norte, por Ley Nº 14681 del 22 de octubre de 1963).

En 1967, tras egresar de la secundaria, ingresé a una antigua casona en la quinta cuadra de la avenida Balta, en pleno centro de Chiclayo, donde desde el 6 de octubre de 1965, funcionaba la Facultad de Educación. Su primer decano fue el doctor Landeo Pineda Richetti.

Mi carrera universitaria, como la de muchos, se truncó meses después porque el gobierno militar, que había dado un golpe de estado el 3 de octubre de 1968, decidió clausurar las dos únicas universidades que existían por estos lares.

Y es que, mismo pulpines de entonces, los jóvenes universitarios salíamos a las calles a protestar contra la dictadura. Las Facultades de Educación y Derecho, en su mayoría integradas por docentes y estudiantes apristas e izquierdistas, respectivamente, fueron los “revoltosos y revolucionarios” que el decir gubernamental fundamentaba para cerrar nuestra casa de estudios. Y también porque apristas e izquierdistas, que recibían clases a solo pocas cuadras, se liaban a golpes y palos en cada salida y por quítame esta paja política.

Nuestra universidad fue cerrada hasta que a los militares les quitaron la venda. Pero antes se preguntaron por qué en Lambayeque dos y no solo una universidad. Así que, el 17 de marzo 1970, por Decreto ley Nº 18179 decidieron que no hubiera una universidad humanista en Chiclayo y otra técnica en Lambayeque, sino una sola. Fusionándose, en esta última localidad nació la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo, de la que egresé en Lengua y Literatura.

De entonces, recuerdo a mis profesores, los ilustres Guillermo Baca Aguinaga, Jorge Wester Becerra, Teodoro Rivero-Ayllón, Jorge Yarrow Carrasco, Américo Herrera Calderón y Luis Rivas Rivas. Con el profesor Rivas, en el curso de Lengua y Literatura, nos acompañaba como condiscípulo un gran personaje lambayecano, el poeta Alfredo José Delgado Bravo. A pesar de ser durante muchos años profesor de secundaria, debía seguir estudios universitarios porque no era titulado. Nos dábamos el lujo de que dos reconocidos y entendidos profesores de letras nos brindaran clases de literatura en nuestra aula.

Extinguida la Facultad de Educación, se creó el Programa Académico de Sociología, en diciembre de 1971 y que sirvió de base para la creación de la Fachse.

En la ceremonia central por los 32 años de la Fachse, mi condiscípulo Mario Moreno, docente en la Pedro Ruiz Gallo, me alude ante el auditorio y recuerda públicamente todos los avatares que pasamos en la facultad  que también integró Néstor Tenorio Requejo (ingresado un año antes que el autor de esta nota y hoy decano de la Fachse). Tenorio narró un cuento del escritor Ítalo Calvino: “Entre sus muchas virtudes, Chuang Tzu tenía la de ser diestro en el dibujo. El rey le pidió que dibujara un cangrejo. Chuang Tzu respondió que necesitaba cinco años y una casa con doce servidores. Pasaron cinco años y el dibujo aún no estaba empezado. “Necesito otros cinco años”, dijo Chuang Tzu. El rey se los concedió. Transcurridos los diez años, Chuang Tzu tomó el pincel y en un instante, con un sólo gesto, dibujó un cangrejo, el cangrejo más perfecto que jamás se hubiera visto” (Italo Calvino, Seis Propuestas para el próximo milenio, ed. Siruela, 1998, p. 65).

La lectura, toda una simbolización con muchas significaciones, llevó al decano, Néstor Tenorio, a asociar a Chuang Tzu con una organización formadora, que talla personalidades, que regularmente se prepara para su tarea.

En tal sentido, la responsabilidad de la Fachse es nítida: ejerce el rol de preparar a otros para cumplir su misión: adiestrarlos para la ejecución de una tarea. Así, en la historia leída, el gran propósito de Chuang Tzu es lograr que alguien o muchos dibujen un cangrejo. Y lo hagan bien, con pericia, de manera óptima, con excelencia.

Oportuna, pertinente y diáfana fábula que Tenorio retrotrajo para saludar a la Fachse, a la que reconoció como el enorme Chuang Tzu.

Y es que esta entidad desde su funcionamiento en 1984 se dedica a la labor de lograr que otros, muchos otros, tracen sus cangrejos.

Son 32  años forjados en el quehacer académico de la enseñanza aprendizaje superior universitaria en Lambayeque. El yunque formativo ha crecido. Ahora, a la educación y sociología iniciales, se sumaron Ciencias de la Comunicación y en los últimos años Arqueología, Psicología y Arte. Y el proceso es conocido. Junto a la carrera regular se tienen programas especiales, que hacen de la Fachse una sociedad múltiple, que congrega a una cantidad de docentes, estudiantes y administrativos que desde Lambayeque se amplían a más de 20 oficinas de extensión a lo largo y ancho del país, generando recursos propios en el marco presupuestal y que representan el 40%, haciendo de esa facultad una de las dinámicas más gravitantes en la UNPRG.

Saludo a la Fachse, en su trascendental elección, su permanente objetivo buscado, su ejercicio y su práctica de enseñar, que tienen que hacer del estudiante un artista del arte de aprehender.

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