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El Caudillismo Político

Abril 27, 2016
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La Real Academia Española define a un caudillo como “Dictador político”, alguien quien si bien no necesita dar un golpe de Estado para llegar al poder, sí cuenta con todo el apoyo popular, el cual -en su mayoría de veces- lo usa para perpetrarse de diferentes formas en el trono obtenido.

Con los años, en el argot político se tiende a calificar a un caudillo cuando interpone su política basada en su imagen: el Macartismo, Leninismo, Franquismo, Stalinismo, Maoismo, son de los más recordados. Curiosamente, no se habla de un “Hitlerismo”, sino de un Nazismo. O casi nadie refiere al “Mussolinismo”, sino al Fascismo. Claro está que ninguno se compara al otro porque, pese a las similitudes ideológicas en algunos, cada quien gobernó a su manera.

Por el lado Latinoamericano existen otros caudillismos como el Pinochetismo en Chile, el Peronismo en Argentina y últimamente el Chavismo en Venezuela, siendo este el que más se extendió a través del continente hasta la actualidad. Repito que nada tiene que ver uno u otro régimen y cada cual tuvo y tiene cuestionamientos fuertes por muertes, corrupción y políticas económicas en sus países.

En el caso de Perú, se habla mucho del Odriismo, el Velasquismo y últimamente el Fujimorismo. Por otro lado, alguien podría decir que también se debe mencionar al “Alanismo”, el “Belaundismo”, el “Humalismo” y otros, pero ninguno de estos tres ha tenido tanta preponderancia en su Gobierno, basado en su imagen.

Me detengo en el lado del Fujimorismo debido a que uno de sus más peculiares representantes, el hijo mimado de la familia, Kenji Fujimori, anunció que en el 2021 se presentará como candidato a la Presidencia del Perú.

Nada de malo tiene que un ciudadano tiente dirigir al país, porque salvo no tenga nacionalidad peruana, tenga más de 35 años y esté en buenas condiciones mentales, todos pueden pretender acceder a sentarse en el “Sillón de Pizarro”.  

No obstante, al escuchar los motivos de Kenji Fujimori de por qué cree tener el derecho a postular, el congresista más votado del Perú argumenta que su apellido le permite una alternancia en el poder frente a su hermana Keiko Fujimori.

Entonces, Kenji Fujimori cree que el solo hecho de tener un apellido le permitirá aspirar a una Presidencia, a ser el líder de todo un país. Él no contempla que se necesite de otras habilidades intelectuales para manejar los hilos de la nación. Y bueno, si usa solo ese fundamento, se considera la existencia de un caudillismo familiar, donde solo falta que los otros hermanos de la familia Fujimori, Hiro y Sachi, también crean que para la cabeza del Estado solo deben ser bautizados por papá y mamá.

Finalmente, se debe recordar algo: Si un caudillo dictador basa su legado en su nombre y apellido, cuando este muere, también fallece todo lo ejecutado. 

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