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Si mi abuelita no hubiese muerto…

Febrero 22, 2017
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La semana que pasó, la “abnegada” y “solidaria” señora Keiko Fujimori protagonizó en Chiclayo una versión moderna del proverbio que dice: “Si mi abuelita no hubiese muerto…”.

La lideresa del movimiento fujimorista Fuerza Popular esta vez no llegó para regalar táperes, como acostumbró el fujimorismo en todo el país en la campaña previas las elecciones que perdió.

Esta vez, Keiko llegó para llevar bolsas de alimentos, agua y cuerinas destinadas a proteger las viviendas en una de las zonas prácticamente destruida por las lluvias de los primeros días de este mes, especialmente en el Leonardo Ortiz.

Como Keiko cree que es natural emitir un discurso político, aún en estas circunstancias, aparte de los regalos también se mandó con su acostumbrada verborrea y allí se acordó que tenía que reclamar –otra vez-- el no haberla elegido como presidenta de la República: “Lamento que en estos momentos tan difíciles debido a las lluvias tengamos que venir trayendo un poco de ayuda; quizás, si hubiésemos sido gobierno, hubiésemos podido traer mucho más”.

Es decir, si mi abuela no hubiese muerto, seguiría viva, según reza el dicho, que hace referencia a que lo pasado ya pasó y nada hay por cambiar; salvo que se cambie para mejor. Y aquí, como vemos, se quiere cambiar para peor. No hablamos por la ayuda que pueda traer ella o su agrupación, sino por los condicionamientos políticos que, a través de su discurso, pretende imponer, sobre todo esta vez a la población más necesitada.

O sea –como han dicho por allí algunos--: “Como no me elegiste, te traigo poco”. “Yo haría un mejor gobierno”. “El gobierno no te trae ayuda”. “El gobierno trae ayuda,  pero yo te regalaría más”; en fin.

Y es que estas ideas ni siquiera retumbaron a través de la oposición sino en los tuits de sus propios seguidores, que daban a entender no solo que PPK y el gobierno en general eran incapaces, sino que Keiko ya estaba en campaña, como si las elecciones fueran a la vuelta de la esquina: “PPK no ayuda, Keiko, sí”.

Y, la verdad, este gesto no es singular en la agrupación fujimorista. Viene desde el gobierno de Alberto Fujimori, en que la ayuda asistencialista primaba, pero a cambio de votos. Lamentablemente, la mayoría de nuestra población aún acepta los platos de lentejas a los que políticos oportunistas los han acostumbrado, sin darse cuenta que por ello siguen padeciendo las calamidades sociales a las que se han visto arrastrados.

Para variar, en una actitud controvertible, quizá como diciendo para eso estamos en el Congreso, los parlamentarios fujimoristas Milagros Takayama y Héctor Becerril (cuándo no), acompañados de la fiscal de prevención del delito, Ivonne Zárate Izquierdo; llegaron a uno de los dos almacenes que administra el Instituto Nacional de Defensa Civil-INDECI ubicado en Leonardo Ortiz, para exigir que se reparta en el acto las 36 mil planchas de triplay a supuestos afectados por las lluvias.

No quisieron escuchar las explicaciones que les daba el jefe del INDECI, Agustín Basauri, quien señaló que los parlamentarios estaban desinformados, porque aducían que ese local era administrado por el Centro de Operaciones de Emergencia Regional (COER) y demandaban responsabilidad del titular de la institución, Carlos Balarezo.

Se advierte, así, que la actitud de los congresistas fujimoristas desorienta, confunde y alarma a la población más vulnerable, que espera de sus representantes un trabajo honesto sin conductas de “campaña electoral”.

Horas después, el Gobierno Regional de Lambayeque y el Instituto Nacional de Defensa Civil (INDECI) recomendaban a los congresistas de Fuerza Popular realizar un trabajo responsable e íntegro, cuando de fiscalización se trata. “Ambos parlamentarios demostraron fehacientemente que no tienen conocimiento de la ley, sobre reparto de ayuda humanitaria”, se dijo.

Y es que la ley 29664 que crea el Sistema Nacional de Gestión de Riesgo de Desastre, en su artículo 2° establece claramente el cumplimiento obligatorio para todas las entidades y empresas públicas de todos los niveles de gobierno, en el reparto de ayuda humanitaria. Se establece que cada municipalidad debe elaborar una Evaluación de daños y análisis de necesidades (EDAN) de forma adecuada; solo de esta manera el Centro de Operaciones de Emergencia Regional (COER) hace entrega de la ayuda humanitaria, que finalmente es distribuida por personal del comité de defensa civil de cada municipalidad.

“No es posible hacerlo de manera espontánea, porque simplemente se considera un delito muy grave. Por ello, personal del Ministerio Público y Contraloría General de la República, supervisan continuamente la repartición de ayuda humanitaria; de igual modo representantes de la Defensoría del Pueblo participan”, refirió al respecto la consejera delegada Violeta Muro Mesones; esta vez también, enmendando la plana a otro consejero, José Díaz Periche, a quien llamó a no confundir las cosas; “el reparto de ayuda humanitaria se realiza en cabal cumplimiento de la ley sin que exista intereses políticos”, dijo.

Pero no solo esto pasa con los congresistas fujimoristas. También con los del partido de gobierno; tal como lo revelamos en nuestra columna anterior. En las últimas horas, el jefe del COER de Lambayeque, Carlos Balarezo, denunció que “existe una suerte de intromisión de algunos subprefectos en el empadronamiento de damnificados para recibir ayuda humanitaria, lo que –dijo— genera confusión y falsas expectativas. Estos hechos se vienen presentando desde hace una semana en cuatro distritos diferentes, recalcó Balarezo, quien afirmó que si bien estas autoridades locales forman parte de la plataforma de Defensa Civil, ello no significa que actúen de manera individual y sin coordinar con los alcaldes”.

Se reveló que hay subprefectos ligados al congresista Clemente Flores, que actuarían de una manera no adecuada.

¿Cuándo aprenderán todos estos políticos que no hay que actuar solo para la foto sino para las poblaciones afectadas?

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