/
Buscar
Denuncian por presunta estafa a contratista intermediario que ejecuta obras para el Estado | Los planes de gobierno municipales en los distritos de Ferreñafe parecen ser mismas historias de ficción | Verruga ataca a las aves de corral en Cañaris y los agricultores exigen el bono del Estado | UGEL Ferreñafe exige mayor número de especialistas al sector Educación | Faen�n al descubierto en obra que es el dolor de cabeza de los ferre�afanos | Atrasada obra en Ferreñafe podría costarle la vacancia a alcalde Jacinto Muro Távara | En Cañaris constructoras mantienen inconclusos proyectos del GRL | Después de 10 meses Contraloría reacciona con denuncias en polémica obra de Ferreñafe | Millonaria obra de saneamiento en Ferreñafe lleva medio año de retraso | PRENSATUR PERÚ -LAMBAYEQUE ORGANIZA CICLO CONFERENCIAS | CONCIERTO DE MÚSICA ‘UN LÁPIZ POR UNA SONRISA’ | QUÉ HICIMOS MAL LA CULTURA E HISTORIA LAMBAYECANA OLVIDADA | Más de mil escolares lambayecanos postularon por una de las Beca CAP | Universidad César Vallejo-HACER indexada en LATINDEX | Alumnos de escuela rural cajamarquina hacen posible su máximo sueño y meta | Augusto Álvarez Rodrich compartió conocimientos con prensa lambayecana | ¿Los líderes nacen o se hacen? | Fomentan hábito por la lectura a través de bibliotecas comunales | Hablando de vibras | Confesiones de un sacerdote de la Iglesia Renovada | Carnaval en Íllimo: Tradición de un pueblo entero | Carnavalon de Pacora desea ingresar al Récord Güines. | Primera película hecha en esta ciudad “trampas de tu lado oscuro” | Zombie Walk: Los jóvenes universitarios despiertan | “Instrumentos Musicales de la Diáspora Africana y Museología” |
Síguenos:

Inicio > Ferreñafe > QUÉ HICIMOS MAL LA CULTURA E HISTORIA LAMBAYECANA OLVIDADA

QUÉ HICIMOS MAL LA CULTURA E HISTORIA LAMBAYECANA OLVIDADA

Febrero 25, 2015
Compartir:

<strong>Por: Salvador Revoredo Juárez</strong> <strong>U</strong>na tar...

Por: Salvador Revoredo Juárez Una tarde, mientras caminaba por las calles de Chiclayo observé las paredes pintadas con fragmentos de poesía y pinceladas que formaban figuras multicolores, en los parques, algunos jóvenes y niños se entretenían pintando, danzando, cantando. Antes de detenerme a observar, la basura, el hedor citadino y la indiferencia de la gente, me advirtieron que para la historia y la cultura no había mucho espacio. Al llegar a casa y tras ver en las noticias la crisis social, ecológica, cultural y política por la que atravesaba Chiclayo y de la que hasta hoy no logra recuperarse, me pregunté, qué es lo que había fallado, en qué nos habíamos equivocado. Me desplomé sobre la cama y antes de dormir, me volví a preguntar. ¿Acaso la falta de cultura y conocimiento de nuestra historia han sido la causa del mal momento? ¿Amamos nuestra tierra? Pero, cómo podemos amarla si no la conocemos. Las preguntas y las respuestas sueltas me persiguieron hasta en mis sueños. En la calle observé y no encontré algo o a alguien que me ayudara con esta casi pesadilla, felizmente, en la internet hallé parte de la historia de Lambayeque contada día a día, me contacté con la persona que publicaba la efemérides lambayecana y por fin tuve a alguien con quien platicar y sobre todo preguntar acerca de lo que dulcemente me atormentaba. La historia no es solo parte del pasado, lo que ocurre en las calles actualmente y lo que acontecerá dentro de algunos años, también lo es, la historia es una ciencia de vida. Lo aprendí al leer el escaparate virtual del profesor en ciencias sociales, investigador e historiador lambayecano Martín Cabrejos Fernández. Días más tarde pude por fin entrevistarme con él. Tucumano de nacimiento y chiclayano de sentimiento. Hace aproximadamente 40 años, la niñez del historiador lambayecano mencionado, transcurría entre pirámides de barro, a los que los lugareños llamaban cerros, los días pasaban entre objetos de valor arqueológico que los consideraban como paganos. El contacto directo con las costumbres de su pueblo, propias de una cultura ancestral, fueron el estímulo que activó la fibra sensible del interés por la historia, la cultura y las ciencias sociales en general. Cuando me dijo que su labor de investigar, recopilar datos históricos y posteriormente publicarlos, era incomprendida, me lo imaginé de pronto como un historiador lambayecano anónimo e invisible, que a pesar de realizar publicaciones en algunos diarios regionales y de aparecer espontáneamente en los canales de televisión local, luchaba, lucha y de seguro que lo seguirá haciendo, contra una sociedad que poco a nada analiza con profundidad su historia y su cultura, desde un punto de vista antropológico y filosófico. El desinterés de los lambayecanos por la cultura propia, me dijo, se debe a un fenómeno social globalizado llamado la homogenización cultural, en la que, por efectos de los cambios políticos, económicos, tecnológicos, cibernéticos y comunicacionales, las personas del siglo XXI creen que todos tenemos la misma identidad, que todos pensamos, vestimos y vivimos igual. Evidentemente, las políticas y economías actuales del primer mundo son las que tratan de imponer este estilo de vida, donde las culturas ancestrales como la nuestra son las más vulnerables. Con respecto a los medios de comunicación, el problema no radica en ellos, sino en quienes los manejan, aquí la labor de los colectivos y gestores culturales se basa en adoptar una innovadora forma para captar adeptos, del mismo modo, generar propuestas para la difusión de la identidad cultural a través de la música, danza, videos breves, crónicas, etc. Las respuestas que en un inicio necesitaba iban llegando a mí, más aún cuando me explicó acerca de la crisis sociopolítica por la que atravesó Chiclayo. Al parecer, los problemas de gobierno y de la sociedad en general, se deben a tres aspectos, el primero consiste en que los lambayecanos para que puedan ejercer un cargo político, obligatoriamente tienen que capacitarse, algo que está muy lejos de concretarse actualmente, en segundo lugar, no podemos exigir a la sociedad que se interese por amar lo que no conoce, en este punto obviamente, la labor de los gestores culturales y de las autoridades debería de ser intensa. Por último, Cabrejos Fernández afirmó que el hombre es la suma de sus experiencias, y en Chiclayo, más aún en el departamento de Lambayeque, hay tres tipos de generaciones que se encuentran divorciadas, histórica y culturalmente hablando. Están los ciudadanos de 60 años a más, ellos fueron parte de las dictaduras peruanas y por lo tanto radica en ellos un pensamiento severo, cargado de pesimismo. La generación de los años 80 y 90, son la generación incógnita, ya que no sabían cuál sería el destino del país y de sus vidas, que por la coyuntura de la época estuvieron rodeadas de violencia y anarquía, manifestadas a través terrorismo. Precisamente las personas de esta generación, que vivieron esos momentos donde se vulneró las leyes y normas son las que actualmente nos gobiernan. Pero también está la generación actual, la que es consecuencia de las dos anteriores, la del siglo XXI, la que prefiere la inmediatez, pero que a pesar de esta condición se resiste al cambio. Dicha generación está marcada por el facilismo que ofrecen las nuevas tecnologías y su escaso aprovechamiento en pro de la sociedad. Por otro lado, las universidades a través de las actividades investigativas, tienen un alto porcentaje de responsabilidad para promover y difundir la cultura propia, que genere reflexión por la identidad y proyección a futuro. Sin embargo, asienta Cabrejos, que las universidades en Lambayeque atraviesan por una crisis investigativa y cultural. Es decir, el estudiante universitario debería de ser investigador antes que profesional para que pueda tener la capacidad de promover la transformación de la sociedad en la que vive. Al finalizar la entrevista y mientras regresaba a la universidad donde la investigación es exigua, puse reparo en que hay mucho por hacer en Lambayeque. Cómo iniciar todo esto, pues iniciando el cambio de uno mismo.

Tags:

Comentarios
  • Registrar Comentario
Desarrollado por ivanfiestas.com