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Comercio ambulatorio: ¿crónica de una batalla perdida?

Noviembre 16, 2016
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¿el problema del comercio ambulatorio solo es responsabilidad de la autoridad edil?

Aprovecho los fines semana para caminar por las calles del centro de la ciudad y contemplo, ya sin ninguna sorpresa y con profunda decepción, como el comercio ambulatorio se ha apoderado por completo de nuestras principales avenidas sin que la autoridad municipal diga ‘esta boca es mía’. Además, es fácil de suponer que con la llegada de las celebraciones de fin de año, el consumo aumente y los vendedores ambulantes se apoderen una vez más de la “Ciudad de la Amistad”, cuyos ciudadanos seremos testigos, otra vez, de la crónica de una batalla perdida. En el 2015, según la Dirección Regional del Ministerio de Trabajo, el 75% de la PEA en Lambayeque es informal, es decir de 640 mil personas que se dedican al comercio, 450 están en la informalidad; es decir, vemos como este fenómeno socioeconómico crece de forma exponencial y encuentra en ciudades como la nuestra - con ineficientes autoridades y funcionarios municipales- el caldo de cultivo ideal para seguir avanzando perjudicando no solo el ornato de la ciudad y el orden públicoque ya es bastante-, sino también menoscabando la economía de los comerciantes que pagan sus impuestos y cuentan con licencias de funcionamiento legítimas.

No obstante, ¿el problema del comercio ambulatorio solo es responsabilidad de la autoridad edil? La respuesta es no. De acuerdo con el ensayo “Causas y consecuencias de la informalidad en el Perú”, publicado en el 2007 por la revista de Estudios Económicos del Banco Central de Reserva del Perú, Norman Loayza señala que la informalidad debe ser entendida como un fenómeno complejo y multifacético. Además, agrega que esta surge cuando los costos de circunscribirse al marco legal y normativo de un país son superiores a los beneficios que ello conlleva. Algunos se centran en el insuficiente sistema legal y normativo y en la debilidad del estado –lo que se refleja en corrupción, por ejemplo–; otros enfatizan el peso de la carga tributaria y las normas, mientras que otros se concentran en explicaciones que tienen que ver con las características sociales y demográficas del país. Dicho esto, ¿no podrían las facultades y escuelas de negocios de las universidades e institutos lambayecanos desarrollar algunos programas o proyectos que permitan reducir los niveles de informalidad que se aprecia en el comercio local?

Cabe recordar que de acuerdo con la nueva Ley Universitaria (N° 30220, 2014), en materia de Responsabilidad Social Universitaria señala que: “Las universidades públicas y privadas del país al cumplir diversas funciones (académicas, investigación, servicios de extensión y participación) generan impactos en la sociedad; por lo que se encuentran obligadas a promover la implementación de la responsabilidad social a través de una gestión eficaz y ética (Arts. 124 al 125)”. En tal sentido, sería muy valioso que las instituciones de formación  superior universitaria y no universitaria de Lambayeque trabajen de forma articulada para no solo analizar el complejo problema del comercio ambulatorio que existe en nuestra localidad, sino también para que desarrollen programas o proyectos que permitan disminuir los índices del comercio ambulatorio que desde hace muchos años forma parte del paisaje urbanístico de nuestra ciudad y que a nadie parece importarle.


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