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Ante una violación constitucional

Marzo 18, 2017
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“La Asociación Nacional de Anunciantes -ANDA Perú-”, no existe, lo que existe es la Asociación Nacional de Anunciantes (ANDA)

“La Asociación Nacional de Anunciantes -ANDA Perú-”, no existe, lo que existe es la Asociación Nacional de Anunciantes (ANDA).

En un comunicado señalan alegremente que “…es firmante del Código de Ética Unificado de la Industria de la Comunicación, que tiene como principios fundamentales el velar en toda comunicación por a) La Veracidad de sus contenidos, b) El Respeto a la dignidad de la persona humana, y c) La Responsabilidad social”.

Faltan a la verdad porque ese “Código de Ética Unificado”, tampoco existe y toman párrafos del Pacto de Autorregulación de la Sociedad Nacional de Radio y Televisión (SNRTV).

Agregan que “En estos se encuentra intrínseca la no discriminación, ni el estímulo a la discriminación, sobre la base de raza, religión, sexo, orientación sexual, nivel cultural o económico, limitaciones físicas, etc.”. Otra falsedad porque eso no figura ni en el Código de Ética y ni en el Pacto de Autorregulación de la Sociedad Nacional de Radio y Televisión, inclusive esto es exclusivamente para “Los titulares de servicios de radiodifusión sonora y por televisión signatarios, miembros de la Sociedad Nacional de Radio y Televisión” y ANDA no es signataria.

En el colmo de la desfachatez afirman que “En este sentido, en referencia a las expresiones vertidas públicamente por un conductor radial sobre un tema en debate nacional, consideramos que ellas afectan estos principios fundamentales al denigrar con sus palabras a las personas a las que hace referencia de manera individual y en su conjunto, así como al referirse a las autoridades democráticas de nuestro país de una manera que no corresponde a su investidura”.

La ANDA desconoce la Constitución Política del Perú que prevé en su Art. 2, referidos a los “Derechos fundamentales de la persona. Toda persona tiene derecho:”, inc. 2 “A la igualdad ante la ley. NADIE DEBE SER DISCRIMINADO POR MOTIVO de origen, raza, sexo, idioma, religión, OPINIÓN, condición económica o de cualquiera otra índole”.

El Art. 3 contempla “A la libertad de conciencia y de religión, en forma individual o asociada. No hay persecución por razón de ideas o creencias. NO HAY DELITO DE OPINIÓN. El ejercicio público de todas las confesiones es libre, siempre que no ofenda la moral ni altere el orden público.

Finalmente el Art. 4 “A LAS LIBERTADES DE INFORMACIÓN, OPINIÓN, EXPRESIÓN Y DIFUSIÓN DEL PENSAMIENTO MEDIANTE LA PALABRA ORAL O ESCRITA O LA IMAGEN, POR CUALQUIER MEDIO DE COMUNICACIÓN SOCIAL, SIN PREVIA AUTORIZACIÓN NI CENSURA NI IMPEDIMENTO ALGUNOS, BAJO LAS RESPONSABILIDADES DE LEY”.

ANDA dice que “Invocamos a los medios en general a insistir en la importancia de que todo contenido vele celosamente por el cumplimiento de los principios fundamentales y reglas de la actividad que rigen la relación con el público espectador y consumidor arriba reseñadas y a las empresas anunciantes a seguir velando por que su inversión publicitaria construya sus marcas y contribuya al desarrollo de una industria de la comunicación ética”.

Si fuese verdad este último párrafo como pueden auspiciar programas de Latina (Canal 2) donde una modelo argentina faltó el respeto al pueblo peruano y ustedes se escondieron en las faldas del silencio, o el caso de la niña que fue obligada a comer cucarachas en el programa “El último Pasajero”, o auspiciar programas que violan lo preceptuado en la Ley de Radio y Televisión, el Código de Ética y el Pacto de Autorregulación.

Este comunicado de marras los ha pintado de cuerpo entero, como arrastrados ante el Poder de turno y seguir usufructuando del porcentaje de la torta publicitaria estatal que ustedes reciben.

Las empresas que auspiciaban el programa del Sr. Phillips Butters en Radio Capital dicen que se retiraron, sin embargo, cabe hacer algunas precisiones. Los contratos publicitarios y/o de auspicios están regulados por el Código Civil, por lo tanto, no pueden resolverse unilateralmente, segundo tiene que mediar carta notarial con quince días de anticipación, hecho no acontecido.

Sería bueno que estas empresas y otras evalúen su publicidad y/o auspicio en los programas de los canales de televisión.

Allí la basura menudea y se desparrama mañana, tarde y noche en desmedro de las marcas auspiciadoras, y sobre todo en la salud mental de niños y jóvenes, donde el Horario de Protección al Menor es letra muerta, sin embargo siguen apostando por una televisión de cloaca.

Esa señores es la doble moral que hay en nuestro país, la Asociación Nacional de Anunciantes (ANDA) debería pronunciarse, sin embargo no lo hace por los intereses que tiene en la radio y televisión. Lo correctamente constitucional y jurídico no era sacar al Sr. Butters, porque las frases que profirió no las hizo a través de la radio, las hizo a título personal y a nadie se le puede prohibir el derecho de opinar y/o pensar libremente. En cuanto al Sr. Gastelumendi, él es un simple asalariado de América Televisión, canal que simplemente se arrodilla al poder de turno.

Finalmente cabe precisar que yo no defiendo al Sr. Butters, defiendo la libertad que tiene que imperar como necesidad jurídica de un estado de Derecho.


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