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El crecimiento económico de Kuczynski

Agosto 02, 2017
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Más allá del ámbito de la reconstrucción, los proyectos de infraestructura que se hagan a través de obras por impuestos, revitalizarán la economía nacional. En los próximos meses, Proinversión empoderada, volverá a tener un protagonismo central en los proyectos, pero con los candados necesarios que aseguren una mayor transparencia, gobernanza y políticas anticorrupción.

Escribe: Larcery Díaz Suárez

Periodista. Docente universitario

larcery@hotmail.com

La reconstrucción del norte del país figura entre los retos para el crecimiento económico del Perú y que, a un año de su gobierno, el presidente de la República, Pedro Pablo Kuczynski, tocó en su mensaje por Fiestas Patrias.

El jefe de Estado planteó que con el fin de llegar a buen puerto, el gobierno se ha preparado para navegar en aguas movidas. El jefe de Estado se refirió, así, que en su primer año de gobierno, ha enfrentado cuatro problemas que han impedido lograr el crecimiento que el país requiere para reducir la pobreza a la velocidad que se quisiera. Y se refirió a cada uno de ellos:

El primero: Para nadie es un secreto que China, la gran locomotora del crecimiento global, ha disminuido su velocidad, hecho que sin duda ha afectado tanto al Perú como a toda América Latina. Además, desde 2014, los precios internacionales de nuestros minerales se han reducido, al descender la demanda de commodities por parte del gigante asiático. Así, el boom económico que en el intervalo de 2002 a 2012 significó una tasa promedio de crecimiento del orden del 6% anual se ha transformado, en los pasados tres años, en un crecimiento económico del 3% anual aproximadamente.

El segundo: En los últimos años del gobierno anterior, hubo varios proyectos de asociaciones público privadas (APP) que no lograron ejecutarse como se había previsto. Así también, los grandes proyectos de infraestructura pública presentaron problemas en su ejecución, dificultad que, como es bien sabido, demora la concreción de las obras. Entre otros asuntos pendientes para seguir creciendo, no se ha logrado aún crear una cultura del consenso que genere propuestas que beneficien a todos.

El tercero: Lamentablemente, hoy los peruanos descubrimos con pasmo un entorno de confesiones y pruebas de alta corrupción cuya magnitud nadie preveía. El escándalo sobre la existencia de una red organizada que involucraba a funcionarios públicos y a empresas brasileñas para favorecerlas en la adjudicación de proyectos ha frenado el paso de la inversión en obras de infraestructura, que tienen efecto de arrastre económico sumamente positivo, además del costo político y el clima de desconfianza entre la población.

Los escándalos de corrupción, en relación sobre todo con Odebrecht, han afectado en 0.8 p.p. al crecimiento económico de 2017. El monto de inversión de la cartera de proyectos en los que participaba Odebrecht suma alrededor de 4,7% del PBI. Sin embargo, el daño es mayor que eso. En el sistema económico, la confianza es un capital que hace caminar las ruedas del progreso, y se ha perdido parte de ese capital. “Con nuestros actos y una legislación anticorrupción en diferentes ámbitos, con seguridad la recuperaremos”, afirmó PPK.

El cuarto: El Niño Costero ha sido un duro golpe para los peruanos, sobre todo los del norte del país; y se teme que a consecuencia del cambio climático, será más frecuente. Los economistas calculan que El Niño Costero ha reducido el crecimiento económico en 1,2 p.p. con respecto al 2016, pero hay múltiples costos, sobre todo en vidas humanas y experiencias traumáticas que asolaron a muchos peruanos. El Estado debe asumir en parte los costos de la reconstrucción, que se calcula en alrededor de 2 a 3 puntos del PBI. Gracias a las prevenciones de gobiernos anteriores, existe un fondo para paliar los daños de fenómenos naturales. El DU 004-2017 (decreto de urgencia que aprueba medidas para estimular la economía, así como para la atención de intervenciones ante la ocurrencia de lluvias y peligros asociados) destinó más de S/. 1.300 millones a dicho fondo.

En resumen, nuestra economía, que ya venía afectada en los últimos tres años por la reducción de la inversión privada y la caída en los precios internacionales de nuestros minerales, encajó duros golpes (Lava Jato y El Niño Costero) que, representan un efecto negativo en el desempeño del PBI al cierre de 2017. No obstante, como la inversión pública y la economía mundial aportarán un viento a favor, el crecimiento de nuestro PBI sería de 2,8% según el Banco Mundial.

Dentro de este escenario, sin embargo, el Perú ha crecido por encima de la media de los países latinoamericanos. Ello se debe en parte a que, en los primeros cinco meses de 2017, nuestras exportaciones se incrementaron 25,3% con respecto al mismo periodo del año anterior. Que este motor haya vuelto a girar con fuerza es un gran augurio para el crecimiento económico.

Y en cuanto al relanzamiento económico, según el presidente, se han adoptado medidas para poner en marcha los otros dos grandes dinamizadores de la economía: la inversión pública y la inversión privada. Se acelerará así el ritmo de nuestro crecimiento, impulsando obras de infraestructura, por montos que incluso superan a la inversión minera de este periodo.

El Niño Costero abre una ventana de oportunidad al iniciarse la reconstrucción, orientando el esfuerzo público en este proceso, al mismo tiempo que se hará lo necesario para prevenir que este desastre natural no afecte el crecimiento futuro. El Programa de Reconstrucción con Cambios, al que se dará inicio este mismo año, no solo permitirá levantarnos de la tragedia, sino también reactivar nuestra economía, dice con convicción el presidente.

Más allá del ámbito de la reconstrucción, los proyectos de infraestructura que se hagan a través de obras por impuestos, revitalizarán la economía nacional. En los próximos meses, Proinversión empoderada, volverá a tener un protagonismo central en los proyectos, pero con los candados necesarios que aseguren una mayor transparencia, gobernanza y políticas anticorrupción.

Hay muchas inversiones corriendo a una rapidez menor a la que deberían hacerlo debido a trabas en el camino. El gobierno está decidido a empujar para que dichas inversiones vayan a la velocidad prevista. De otro lado, como parte de una visión de mayor alcance, se han priorizado 23 proyectos que deben acelerarse y que suman un monto de US$ 28.015 millones. Los proyectos de inversión en infraestructura tienen varios aspectos: la magnitud de la inversión mueve la economía, al estilo de los megaproyectos mineros, y además reduce brechas sociales o ambientales, que crean mejores condiciones a los peruanos.

Y, bajo estos objetivos, solo esperamos que los augurios aquí manifestados lleguen a buen puerto. Recordemos, como lo hace Kuczynski, que la gobernabilidad democrática descansa sobre el equilibrio entre las demandas ciudadanas y las capacidades del sistema político para satisfacerlas. Este equilibrio no sería posible si las promesas de los gobernantes fueran incumplidas.


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